La entrada del blog de hoy viene de nuevo en formato vídeo.
Os enlazo la entrevista que me han hecho en uno de mis pódcast de referencia sobre salud: Slow Medicine Revolution.
En este episodio hablamos de algo que nos toca muy de cerca, aunque no siempre se entienda bien: la diferencia entre genética y epigenética. También profundizamos en cómo la alimentación y los hábitos saludables pueden influir en la forma en que se expresan nuestros genes.
Además, explico por qué es importante fijarse en marcadores nutricionales óptimos en los análisis, qué suplementos pueden marcar la diferencia en procesos como la metilación, y cuáles son los errores más comunes que veo en consulta. Todo esto, y muchas cosas más, en una hora de entrevista que condensa muchísima información práctica para mejorar la salud, ralentizar el envejecimiento y reducir el riesgo de enfermedades.
Una hora muy bien aprovechada, de esas que te dan herramientas reales para cuidarte mejor.
¡Espero que os guste!
Enlace en audio (Spotify):
Os dejo un resumen con los puntos clave de la entrevista generado por IA:
1. RESUMEN EJECUTIVO
El episodio defiende que el cuerpo no “funciona” principalmente con fármacos, sino con nutrientes: calorías para obtener energía y vitaminas, minerales, aminoácidos y otros compuestos para sostener procesos biológicos. Los fármacos pueden ser necesarios, especialmente en situaciones graves, pero no sustituyen la corrección de déficits nutricionales o malos hábitos.
La idea central es que la genética no determina por completo la salud. La epigenética regula cómo se expresan los genes, y esa regulación puede verse influida por alimentación, ejercicio, sueño, estrés y otros hábitos. Curro Clavero centra el episodio en la epigenética nutricional, es decir, cómo ciertos nutrientes participan en procesos como la metilación, la acetilación de histonas, la síntesis de neurotransmisores, la estabilidad del ADN, la detoxificación y el envejecimiento saludable.
Una molécula protagonista es la SAMe —S-adenosilmetionina—, necesaria para donar grupos metilo en muchos procesos. Según Clavero, mantener buenos niveles de SAMe y evitar el exceso de homocisteína puede ser relevante para salud cardiovascular, cerebral, envejecimiento y otros procesos. También insiste en que antes de suplementar conviene medir biomarcadores y personalizar.
La base práctica que propone es clara: antes de buscar suplementos “avanzados”, hay que construir la pirámide desde abajo con alimentación evolutiva o comida real, actividad física, buen descanso, gestión del estrés y relaciones sociales reales.
2. PUNTOS CLAVE
Genética y epigenética no son lo mismo
La genética sería el “manual de instrucciones” con el que nacemos. Está presente en todas las células y, salvo mutaciones, no cambia de forma sustancial durante la vida.
La epigenética regula cómo se lee ese manual. No cambia el texto genético, pero sí qué partes se activan, se silencian o se interpretan en cada contexto. Se usan varias analogías:
- Los signos de puntuación en un texto: no cambian las letras, pero alteran su sentido.
- El piano y el pianista: la genética es el piano; la epigenética, quien interpreta la melodía. No siempre se puede cambiar el piano, pero sí mejorar la interpretación.
La conclusión práctica es que no estamos completamente determinados por nuestros genes. Los hábitos pueden influir en cómo se expresan.
Dos mecanismos epigenéticos importantes
El episodio destaca principalmente dos procesos:
Metilación del ADN
Consiste en colocar grupos metilo sobre zonas del ADN. Esa “etiqueta” suele indicar que una zona no debe leerse o activarse.
Funciones destacadas:
- Mantener la estabilidad del genoma.
- Evitar que se activen zonas repetitivas del ADN que podrían favorecer mutaciones.
- Ayudar a la diferenciación celular: una célula del ojo y una del hígado tienen el mismo ADN, pero no deben activar las mismas instrucciones.
Modificación de histonas
El ADN está enrollado alrededor de proteínas llamadas histonas. Según cómo se modifiquen, el ADN queda más o menos accesible.
- La acetilación suele abrir el ADN y facilitar que se active una zona.
- La desacetilación lo compacta y dificulta su lectura.
Este mecanismo se presenta como más dinámico y adaptable al entorno que la metilación.
La SAMe ocupa un papel central
La SAMe es presentada como una molécula clave porque dona grupos metilo para múltiples reacciones. Según Clavero, es una de las moléculas más consumidas del organismo después del ATP.
Se relaciona con:
- Metilación del ADN.
- Estabilidad genómica.
- Síntesis de creatina.
- Síntesis de fosfatidilcolina, importante para membranas celulares.
- Producción de neurotransmisores.
- Formación de moléculas como espermidina.
- Degradación o regulación de compuestos que en exceso pueden ser problemáticos: histamina, dopamina, estrógenos o vitamina B3.
- Función inmune, especialmente linfocitos T.
- Ritmos circadianos.
- Salud ocular, retina y cristalino.
El mensaje principal es que la metilación no afecta solo a la epigenética, sino a muchas funciones corporales.
Homocisteína: no solo riesgo cardiovascular
La homocisteína aparece como producto resultante de procesos de metilación. Según el entrevistado, no interesa que se acumule.
Tradicionalmente se ha asociado con riesgo cardiovascular, pero Clavero amplía su relevancia a otros procesos, especialmente por su posible daño endotelial. Menciona su relación con la barrera hematoencefálica y enfermedades como el Alzheimer.
Además, plantea que reciclar homocisteína puede ser beneficioso porque puede reconvertirse en SAMe o participar en rutas que generan antioxidantes como glutatión y taurina.
Alimentación evolutiva como base
La alimentación evolutiva se resume así: cuanto más tiempo ha convivido un alimento con el ser humano durante la evolución, más probable es que estemos adaptados a él y menos probable que nos dañe.
El enfoque prioriza:
- Alimentos reales.
- Productos que aporta la naturaleza, no la industria.
- Comida similar a la que consumían generaciones anteriores.
- Evitar ultraprocesados, refrescos, bollería, galletas y productos industriales.
No se propone como una dieta rígida, sino como una base común sobre la que luego personalizar.
Analíticas: rangos oficiales frente a puntos óptimos
Clavero critica que muchas analíticas se interpreten solo con rangos oficiales. Según él, estar “dentro de rango” no significa estar en un punto óptimo.
Su argumento:
- Los rangos oficiales suelen calcularse sobre poblaciones supuestamente sanas.
- Si esa población ya tiene déficits o excesos generalizados, el rango puede normalizar problemas.
- Un nutriente puede estar suficiente para sobrevivir, pero no para optimizar salud a largo plazo.
Da mucha importancia a medir biomarcadores nutricionales: vitamina D, magnesio, selenio, B6, B9, B12, minerales, aminoácidos, homocisteína, metionina y marcadores relacionados con metilación.
No es imprescindible conocer tus genes para mejorar la salud
Aunque la genética influye, Clavero defiende que no hace falta hacerse un test genético para empezar a mejorar.
La alimentación y los hábitos pueden:
- Potenciar lo bueno.
- Reducir el impacto de predisposiciones desfavorables.
- Evitar que ciertas vulnerabilidades “se disparen”.
Usa la idea clásica: la genética carga la pistola, pero los hábitos pueden dispararla o no.
Suplementos mencionados
El entrevistado insiste en que no hay que empezar por los suplementos, sino por los hábitos. Aun así, menciona tres líneas que considera interesantes:
Creatina + fosfatidilcolina
Dice que una gran parte de la SAMe se consume para sintetizar creatina y fosfatidilcolina. Por eso plantea que aportar creatina y fosfatidilcolina —por ejemplo, mediante lecitina de soja— podría ahorrar demanda de SAMe.
Alfa-cetoglutarato / AKG
Lo presenta como un suplemento prometedor por su papel en metabolismo energético, ciclo de Krebs, autorrenovación celular, inflamación, oxidación y envejecimiento. Menciona que hay estudios en animales y también algunos en humanos.
SAMe
La considera muy importante, pero advierte implícitamente que no debería suplementarse sin criterio, porque en algunos casos puede haber exceso de metilación o problemas concretos.
Enfermedades y exceso o defecto de metilación
Lo más frecuente, según Clavero, sería una baja capacidad de metilación, especialmente con la edad, por pérdida de SAMe.
Pero advierte que algunas enfermedades podrían asociarse a un exceso de metilación o SAMe, especialmente ciertas patologías mentales como esquizofrenia, epilepsia o trastorno bipolar. Por eso prefiere medir antes de intervenir.
Este punto es importante porque evita una conclusión simplista: “más metilación siempre es mejor”. No lo es necesariamente.
Método Clavero
Su enfoque no se basa en “poner dietas” cerradas, sino en educación nutricional.
Elementos principales:
- Enseñar a comer para no depender siempre del profesional.
- Usar alimentación evolutiva como base.
- Personalizar según edad, objetivo, deporte, enfermedad o contexto.
- Revisar hábitos: comida, ejercicio, sueño, estrés y organización semanal.
- Usar analíticas amplias para valorar nutrientes y metilación.
- Corregir con alimentos y suplementos cuando proceda.
Errores frecuentes en consulta
Los errores que más destaca son:
- Buscar un suplemento o solución milagrosa sin cambiar hábitos básicos.
- Querer añadir cosas “buenas” sin quitar antes lo que daña.
- Obsesionarse con detalles menores mientras se descuidan los grandes pilares.
- Preguntar por agua con limón, fruta antes o después de comer, o beber agua durante las comidas, mientras se mantiene sedentarismo, ultraprocesados y mal descanso.
La idea práctica es aplicar Pareto: unas pocas acciones básicas generan la mayoría del beneficio.
3. APLICACIÓN PRÁCTICA
La enseñanza principal es construir la salud desde la base, no desde el detalle sofisticado.
Primero habría que actuar sobre lo que más impacto tiene:
- Comer comida real: carne, pescado, huevos, verduras, frutas, tubérculos, frutos secos, legumbres si se toleran, aceite de oliva y alimentos poco procesados.
- Reducir o eliminar ultraprocesados: galletas, bollería, refrescos, comida industrial, productos hiperpalatables.
- Hacer actividad física de forma regular, incluyendo fuerza.
- Dormir bien y cuidar horarios.
- Gestionar estrés.
- Mantener relaciones sociales reales y de calidad.
- Revisar déficits nutricionales si hay síntomas, enfermedad, fatiga, envejecimiento acelerado o mala evolución.
Para alguien interesado en epigenética nutricional, el orden práctico sería:
- No empezar comprando suplementos.
- Primero mejorar la alimentación cotidiana.
- Después valorar analíticas con un profesional.
- Medir, si procede, homocisteína, metionina, vitaminas B, vitamina D, minerales y otros marcadores nutricionales.
- Solo después plantear suplementos como creatina, fosfatidilcolina, AKG o SAMe, según contexto.
Una idea muy útil del episodio es esta: antes de preguntarse “qué puedo añadir”, conviene preguntarse “qué estoy haciendo cada día que me está restando salud”.





































